Que caigan sobre mí cada una de las lágrimas que te ocasioné, que broten de las paredes de este lugar todos os gritos que sin buscarlo hemos encontrado, no malgastaré mas tiempo en centrarme en cómo encender tu llama; Así que si es posible, regálame tu felicidad y la mía en ese tan bonito lugar que aparece en el sueño aquel que tuve el día que te conocí.
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